LIBROS: La obra
historiográfica de Pérez-Embid
Cuenca
Toribio, José Manuel: La obra historiográfica de
Pérez-Embid, ed. CSIC, Sevilla 2000, 106 págs.
Florentino Pérez-Embid, prematuramente fallecido en
1974, no pudo contemplar el «cambio», es decir, el
derrumbamiento de mucho por lo que había luchado: la
confesionalidad del Estado y la monarquía tradicional.
Morir relativamente joven quizás entrañe el privilegio
de no asistir a los movimientos pendulares, tan
frecuentes en la voltaria sociedad española. En 1977 un
grupo de intelectuales le dedicó el volumen colectivo
Florentino Pérez-Embid. Homenaje a la amistad donde se
evocaban sus calidades académicas, sus servicios
políticos, y sus virtudes humanas. Porque Florentino
compatibilizó la profesional dedicación a la Historia
con la activa preocupación por el futuro de la cultura y
de la cosa pública española. Ahora, el profesor Cuenca
Toribio consagra esta monografía a la obra
historiográfica del ilustre andaluz cuya efigie, en
altivo bronce, encara para siempre un encinar de la
serrana Aracena, su villa natal.
En una introducción muy viva, el autor dibuja la
polifacética figura de Pérez-Embid y su concepción del
mundo que era la católica y tradicional bajo el
magisterio de Menéndez Pelayo. Menciona el autor la
«sirena del poder». Pero Pérez-Embid no accedió a la
política por una tentación de poder, sino por volundad
de convertir en realidad un pensamiento. Fue Director
General de Información con el ministro Gabriel Arias
Salgado, relación tensa porque el talante del
colaborador era abierto y lúcido, y el del titular del
Departamento era terco y obtuso. Entonces, Florentino
convirtió el Ateneo madrileño y otros de provincias en
centros de irradiación cultural y de apertura a la
Europa transpirenaica. Luego, fue Director General de
Bellas Artes con el ministro J.L. Villar Palasí, y
llevó a cabo una labor intensa y admirable. Su huella en
Madrid, Toledo, Sevilla, Mérida y otros lugares de
España es imborrable. Esta dimensión de Pérez-Embid
merecería una monografía. Ahora, Cuenca Toribio centra
su análisis en el historiador con obras principales como
El mudejarismo portugués (1944), El almirantazgo de
Castilla (1944), La marina de Andalucía (1946), Los
descubrimientos en el Atlántico (1948) y sus libros en
colaboración con F. Morales Padrón como Pleitos
colombinos (1964-1967) o Bibliografía española de
historia marítima (1970). Biógrafo de Ordás, Pizarro o
Colón, su especialidad fue la América hispana.
Pero, además, fue un eficaz promotor cultural desde la
revista «Arbor» a la que impuso su mejor época, hasta
otras revistas por él fundadas como «Ateneo» y
«Atlántida». Fue promotor de la Asociación de Amigos
de Maeztu y de la publicación de una edición de las
obras del pensador en varios volúmenes. Creó la
Biblioteca del Pensamiento actual, que fue la más
importante contribución intelectual del tradicionalismo
académico durante la era de Franco. La disidencia final
de su principal colaborador, R. Calvo Serer, que
increiblemente se pasó del menendezpelayismo a la
alianza con el genocida de Paracuellos, fue la única
gran decepción que Pérez-Embid sufrió en su
rectilínea existencia de pensador y político.
En esta erudita, comprensiva y meritoria investigación,
Cuenca Toribio hace justicia a una importante faceta de
Pérez-Embid, inolvidable para quienes fueron testigos de
su amor a España, de su lealtad a convicciones y amigos,
y de su entrega como estudioso y como patriota.
Pérez-Embid es un ejemplar símbolo del intelectual
comprometido durante la era de Franco. En esta hora de
anemia moral, la evocación de Pérez-Embid suscita justa
y admirativa nostalgia.
F.M.
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