NOTiCIA PRELIMINAR
Tensión es el término que mejor define la compleja evolución cultural experimentada en el siglo XVI. El mundo cultural que conoce San Pascual Bailón oscila entre la explosión del humanismo renacentista y las contradicciones y dificultades que entrañó llevar a cabo en Valencia la política ideológica de la Contrarreforma.
LA ENSEÑANZA
El Estudi General de Valencia
El siglo XVI fue testigo de una enorme proliferación de nuevas universidades a lo largo y ancho de la geografía europea. Valencia no fue ajena a este movimiento. En 1499 se redactaban las constituciones del Estudi General. Tras conseguir los perceptivos permisos real y papal, en 1503 abría sus puertas esta nueva universidad. Desde el principio contó con enseñanzas de latinidad, humanidades y Artes, y con las tres Facultades Mayores (Teología, Leyes y Cánones, Medicina). Bajo el patronato municipal se fue consolidando rápidamente hasta ser en los años cuarenta la única Universidad que podía competir con Salamanca y Alcalá e incluso superarlas en algunas de las enseñanzas, como en Medicina1.
La enseñanza del Estudi General se estructuraba en dos niveles educativos. La Facultad de Artes otorgaba los títulos de bachiller y maestro e impartía los conocimientos básicos de latín y aquellos de carácter más práctico (en especial los que en la actualidad incluimos dentro del campo de las ciencias), siguiendo el esquema medieval del cuadrivio (aritmética, geometría, música y astronomía) en su cátedra de astrología.
En sus aulas se formaban futuros artesanos necesitados de conocimientos más especializados para el desarrollo de sus actividades, caso de los ingenieros, arquitectos, artistas, boticarios e impresores y libreros; así como los que aspiraban a ingresar en las llamadas Facultades mayores en las que se concedían los grados de bachiller y doctor.
Estos grados permitían el acceso al ejercicio de profesiones rentables y de gran prestigio social (jurista o médico), facultaban el ascenso a la burocracia eclesiástica y a la administración estatal en todos sus niveles y resultaban prioritarios para acceder a la enseñanza. Por ello el Estudi General sirvió a muchos hijos de labradores con "seguritat de les pecunies" para dejar de ser "persones ignorades y de poca intelligentia", acceder a los cargos municipales e integrarse en las oligarquías locales. En Castellón de la Plana, tras la reforma municipal de 1590, entre las "persones idonees í sufficients per als officís de la present vila" encontramos once notarios, dos cirujanos y un farmacéutico2.
Entre 1526 y 1580 de los 2.776 graduados en el Estudi General de Valencia, 1.135 procedían del Reino de Valencia y entre ellos, 160 eran naturales de las comarcas de Castellón. La mayoría de estos estudiantes castellonenses obtuvieron sus títulos a partir de 1561. El 68,12 % se diplomaron en la Facultad de Artes (101 bachilleres y 8 maestros) y solo 51 cursaron estudios en las Facultades Mayores. Entre los títulos superiores predominaron los bachilleres y doctores en teología y en medicina frente a los titulados en Derecho y Cánones, en los que sólo encontramos un doctor3.
Escuelas elementales y Aulas de Gramática
Frente a esta amplia oferta de la enseñanza superior, los niveles elementales de enseñanza presentaban serias deficiencias a pesar de las exacciones fiscales concedidas a quien regentara un aula de gramática o de otras artes. En un memorial presentado por el consell de Castellón de la Plana, el 17 de agosto de 1588, se denunciaban las deficiencias que caracterizaban la enseñanza impartida en las aulas de gramática, a la que asistían cada vez menos alumnos4. Este déficit, en la mayor parte de las poblaciones del Reino, intentaba ser paliado por una Iglesia muy preocupada por la educación primaria. Los datos ofrecidos por las visitas ad limina del obispado de Segorbe y de las comarcas de Castellón dependientes del de Tortosa, según los cuales los beneficios de las canonjías se dedicaban al maestro de canto, maestro de gramática y maestro de ceremonias, explican la consolidación en la segunda mitad del siglo o principios del XVII de escuelas de primeras letras y aulas de gramática como la de Benasal5. Junto a estas aulas municipales y eclesiásticas tenemos indicios de la actividad docente desarrollada en algunos conventos como el del Roser de Vila-real y de los "cursos que se leen" en los tres conventos de Castellón de la Plana o en las sedes apostólicas en los que se formaron algunos de los clérigos mas representativos de la cultura valenciana del Renacimiento y el Barroco6.
El fracaso de la asimilación cultural y religiosa de los moriscos: Las escuelas coránicas de la Serra d'Espadà i de la Vall d'Uixó.
Resulta de enorme importancia para comprender la evolución experimentada por la cultura valenciana del siglo XVI no olvidar la pervivencia de la cultura morisca en nuestras tierras hasta la expulsión de 1609. A lo largo de la década de 1560, en la Serra d'Espadà y la Vall d'Uixó pervive la cultura árabe en escuelas coránicas como la de Alfondeguilla en la que desarrolla una intensa labor de proselitismo el alfaquí Habdulmeliche. A estas escuelas (únicos centros de estas características conocidos en la España del siglo XVI) asisten los hijos de los dirigentes de las aljamas moriscas de la Serra d'Espadà, Alto Mijares, Vall d'Uixó, Segorbe, la Vall de Segó y de la ciudad de Valencia.
Siguiendo la tradición del Libro se les enseña a ser "hombre letrado y entendido en la secta de Mahoma", leyéndoles y recitando el Corán. A los alumnos más avanzados se les inicia en su lectura y, posiblemente, en ciertas prácticas de tipo sanitario y jurídico. En los consejos de su alfaquí Habdulmeliche hay que buscar los planteamientos ideológicos de la agitación morisca de estos años.
En 1568, aprovechando la coyuntura favorable de la presión turca y berberisca sobre las costas valencianas y la revuelta morisca de las Alpujarras, las aljamas se opondrán abierta y públicamente a los frustrados intentos de asimilación cultural y religiosa iniciados por el obispo de Tortosa, con la ayuda de franciscanos de la reforma descalza, como el compañero de San Pascual, fray Juan de los Angeles.
A pesar de la huida de Habdulmeliche a Argel y de los catecismos para nuevos convertidos, los testimonios de los procesos inquisitoriales ponen de manifiesto que en 1578 estas escuelas seguían su labor y manteniendo contactos con los alfaquíes refugiados en Argel7.
EL HUMANISMO VALENCIANO
El mundo del libro
La aparición y consolidación de la imprenta favoreció el despliegue de la cultura humanística más decisivamente que la utilización de la plataforma universitaria. En 1473 la Gran Compañía de Ravensburg instaló a requerimientos del mercader Jacobo Vizlant, una prensa en Valencia servida por Lambert Palmart de Colonia, Johann Planck de Salzburgo y Paul Hurus de Constanza. Palmart estampó en el taller de Vizlant, Les obres e trobes davall scrítes les quals tracten de lahors de la sacratissima verge Maria. Les obres y trobes está considerado tradicionalmente como uno de los primeros libros impresos en España y como la primera obra de carácter literario editada con caracteres móviles8.
En 1475, Hurus y Planck se trasladaban a Barcelona y Palmart componía dos nuevos incunables: Comprehensorium de Johannes y la Opera de Salustio y enseñaba su oficio al platero Alfonso Fernández de Córdoba. Ambos trabajaron conjuntamente, subvencionados por Vizlant, y también por separado, posibilitando los rápidos progresos de la imprenta local, que permitían en 1477 a Fernández de Córdoba utilizar por primera vez los caracteres góticos en la Summula confesionis de San Antonio de Florencia9.
Resulta indudable que Valencia llegó a ser a finales del siglo XV el primer centro editorial de España. Durante el Quinientos llegó a contar con treinta y dos impresores, entre los que destacaron Joffre, Costilla, Sanahuja, Díaz Romano, Maciá, Navarro y el flamenco Juan Mey, cabeza de una dinastía que habría de publicar casi la mitad de la producción local en materia de humanidades10.
El contenido de los fondos bibliográficos recogidos en los inventarios post-mortem de Castellón de la Plana entre 1526 y 1598 pone de manifiesto la vitalidad de estas prensas, la sensibilidad hacia la cultura renacentista y, por supuesto, el olfato crematístico de la empresa editorial para responder a la demanda predominante en cada momento11.
Las ediciones y traducciones de Erasmo
El índice más expresivo para medir este esfuerzo estriba sin duda en las impresiones latinas y más todavía en las traducciones castellanas del autor más leído e influyente de Europa, Erasmo de Rotterdam. Valencia fue uno de los focos esenciales de las publicaciones erasmianas, sólo superado en España por Alcalá y además uno de los pocos que contribuyó con adaptadores o traductores como Juan Molina o Bernardo Pérez de Chinchón. La etapa de mayor densidad editorial transcurrió entre 1528 (boom de las impresiones hispánicas del roterdamense, al socaire del éxito obtenido en la Conferencia de Valladolid) y 1535 (cuando el acoso inquisitorial aconsejó suspender esta actividad, que sería reemprendida, no obstante, por el humanista de Vila-real, Francisco Juan Mas en 1544, y por su maestro Decio en 154812.
Los erasmistas valencianos buscaron la protección de determinados mecenas y mostraron una decidida voluntad de infiltración en el Estudi General, proceso en el que sufrirán reveses espectaculares pero también éxitos considerables.
La trayectoria intelectual de Francisco Juan Mas permite seguir con precisión los claroscuros del humanismo valenciano. Su relación con Jaime Juan Falcó (futuro comendador de Montesa, lugarteniente del último maestre don Pedro Luis Galceran de Borja y primer lugarteniente general de la orden al revertir a la corona en 1593), es un claro ejemplo del mecenazgo encontrado por los humanistas valencianos en la aristocracia, particularmente en el duque de Gandía y en los duques de Calabria, durante más de un cuarto de siglo, entre 1523 y 1550. Su apasionamiento por Erasmo es resultado de su formación en el ambiente universitario valenciano del catedrático de Oratoria Martín Lasso de la Vega y de Francisco Decio, de la actividad docente al frente de la cátedra de griego de Miguel Jerónimo Ledesma y de la tolerancia que caracterizó el claustro del Estudi, donde se solían representar las comedias latinas de Plauto y Terencio e, incluso, la comedia "dels colloquis de Herasmé" en 1537.
Esta representación, patrocinada por los magistrados municipales y autorizada con su asistencia, tuvo lugar casi dos años después de que el Santo Oficio enviara instrucciones a varios de sus Tribunales para que recogieran los ejemplares de los Coloquios en romance y varias semanas después de la prohibición general de 13 de septiembre de 153713.
Muy vinculados a este ambiente académico estuvo el grupo de médicos valencianos que elevó el nivel y prestigio de su Facultad al primer rango europeo. Entre ellos se encuentran Pere Ximeno (Onda 1515-1555), uno de los principales responsables de la difusión en España de las doctrinas morfológicas del médico flamenco Andrés Vesalio, cuya reforma sería comparable a la de Copérnico. No menos destacadas fueron las aportaciones de Pere Jaume Esteve (Morella 1500-1556) al campo de la materia médica (farmacología) y en las ediciones de textos clásicos, en este caso hipocráticos, según las directrices de la filología renacentista; y Miquel Joan Pasqual (Castellón de la Plana 1505-1561), autor de un conocido tratado de medicina práctica14.
Por otra parte, uno de los campos más profundamente renovados por el humanismo fue la Historia, donde destacó el burrianense Rafael Martín de Viciana. El autor de Chronica de la inclita y coronada ciudad de Valencía y su Reyno (1564-1566) mantuvo estrechas relaciones profesionales e intelectuales con el erasmista de Vila-real Francisco Juan Mas entre 1544 y 1580.15
Francisco Juan Más: Último editor valenciano de Erasmo.
A partir de 1535 y 1537 la censura de la obra de Erasmo por la Inquisición condiciona una actividad editorial reducida a la estampación de textos docentes, filológicos y pedagógicos. Erasmo se refugia en las ars studendi et docendi del Estudi General de Valencia y pervive con la labor docente y con impresiones de carácter filologico o pedagogico de personajes como el catedrático de Oratoria Decio y su discípulo, el villarrrealense Frances Joan Mas16.
Frances Joan Mas fúe el último editor valenciano de Erasmo en el siglo XVI. En 1550 para poder estampar en las prensas de Joan Mey cinco apotegmas de Plutarco (traducidos al latín por Erasmo y Bude) y otro de Luciano en un volumen, con escolios originales, vende el garroferal de Vila-real a Martín de Viciana. Esta venta le permite editar con comentarios propios, ese mismo año, las versiones de Erasmo de los Dialogos de Luciano y un opúsculo de Plutarco. En 1554, hace imprimir el Compendium de Adriano. Al principio de esta obra figura una lista de cuarenta y siete autores citados en el tratado gramatical, entre los que destacan Ovidio, Virgilio, Ciceron y, sobre todo, Erasmo y Vives17.
El Indice del Inquisidor Valdés de 1559 condenó de nuevo los Coloquios, e incluyo el Enchiridión y la Lingua, tanto en latín como en romance, censuró la versión castellana de la paráfrasis del Paternoster y los Silenos de Alcibiades. Editar a Erasmo a mediados del siglo XVI era una empresa peligrosa. Los lectores hispanos quedaron privados del autor que más hondamente habían calado en su sensibilidad religiosa e intelectual18.
LA ESPIRITUALIDAD VALENCIANA
El Patriarca Ribera (1568-1611)
Felipe II y Felipe III hicieron recaer sobre las ascéticas espaldas de don Juan de Ribera grandes honores y no menos pesadas responsabilidades. La confluencia de los más notorios (arzobispo, virrey, canciller de la Universidad) favoreció la convicción de que el Patriarca gozó de facultades excepcionales, mediante el control de los resortes religiosos, políticos, militares y culturales e ideológicos para llevar a cabo en Valencia la política ideológica de la Contrarreforma. No obstante, ésta sólo pudo ser impuesta definitivamente tras la muerte del Patriarca y contra lo que tradicionalmente se ha creído, don Juan de Ribera es el personaje fundamental para entender porqué no se aplicó en Valencia la misma política intolerante en materia espiritual que había triunfado en Castilla, y que en la publicación del Indice de Valdés tuvo, quizás, su hito fundamental19.
Ribera, que fue arzobispo de Valencia desde 1568 hasta su muerte en 1611, venía de ocupar la sede de Badajoz, desde donde no tardó en ser acusado de favorecer a los "alumbrados".
Amigo de todos los espirituales valencianos más conocidos, apoyó el establecimiento de cualquier orden religiosa, impulsó la constitución de congregaciones religiosas, fomentó la religiosidad popular y rindió honores extraordinarios a sus amigos espirituales muertos con fama de santidad, entre los que se encontraba San Pascual Bailón.
Demasiados vínculos le unían a espirituales inconformistas y conflictivos como Teresa de Jesús, Juan de Avila, Francisco de Borja y Luis de Granada para continuar encasillándolo en un marco contrarreformista obsesionado por el contagio luterano.
A la vista de la multiplicidad de materias y de autores de la biblioteca del Colegio de Corpus Christi, que el fundara, se deduce que Ribera participa de la corriente erasmiana y entronca en el nuevo catolicismo hispano que surge de Trento, menos optimista que el erasmista frente a las Escrituras vulgarizadas, más respetuoso con la tradición del culto a los santos aún a riesgo de fomentar una religiosidad milagrosista, más conservador en materia de exégesis.
Este catolicismo hispano caracteriza su labor reformista en la formación del clero (constituciones del Colegio de Corpus Christi) e impulsa la labor de aquellas ordenes religiosas capaces de irradiar una piedad más viva en el pueblo, como era el caso de los franciscanos de la reforma descalza.
Fray Pedro de Santa Maria
El Patriarca Ribera mantuvo una estrecha relación con los franciscanos descalzos por medio de su amistad personal con Fray Pedro de Santa María y su actuacion a favor de la reforma franciscana fue decisiva.
En el primer Capítulo de la Custodia de San Juan Bautista, celebrado en Elche en 1570, el Comisario Visitador Antonio de Heredia nombró Custodio al amigo del Patriarca Fray Pedro de Santa María. Probablemente a instancias suyas. En 1572, el Patriarca consiguió un Breve de Pío V por el que se autorizaba la fundación de un convento de franciscanos descalzos en la ciudad de Valencia del que será Custodio Fray Pedro. En el Auto público celebrado en Llerena en 1579, el fraile fue penitenciado por la Inquisición acusado de alumbrado. Su proceso se había iniciado en septiembre de 1575.
El contradictorio juicio que merece la figura de Fray Pedro para sus coetáneos, que no dudan en condenarlo en Extremadura mientras que su espiritualidad reformadora no encuentra trabas en Valencia, pone de manifiesto el papel jugado por el Patriarca en el fomento de esa espiritualidad, de la que hay una buena muestra en el Libro de Devoción de San Pascual Bailón.
EL LIBRO DE DEVOCIÓN DE SAN PASCUAL BAILÓN
Autores y libros de espiritualidad en la Biblioteca del Roser
La iconografía popular del siglo XVII y XVIII nos ha dejado una imagen de San Pascual en el que destaca el profundo "recogimiento" de su mirada. Su mirada es un fiel retrato de la espiritualidad que florece en la segunda mitad del siglo XVI entre los franciscanos descalzos de la reforma de San Pedro de Alcántara. Es la imagen del misticismo alentado por Cisneros y que encontrará su expresión más rica y matizada en el Tercer abecedario espiritual de Fray Francisco de Osuna. Se apoya en las enseñanzas de San Bernardo y de Gérson. Como el tratado de Osuna es una guía minuciosa que conduce a una purificación de las pasiones y de los deseos. Es una disciplina del alma que tiende a prepararla para "la amistad e comunicación con Dios... de tal manera se debe desembarazar que de el, se vacíe i eche fuera todo lo criado, para que el señor dello sólo more dentro en el". Esta espiritualidad es un remolino de erasmismo que se manifiesta abiertamente con la transcripción de párrafos enteros de la Guía de pecadores de Fray Luís de Granada.
Al mismo tiempo, las poesías devotas, que ocupan un buen número de páginas, siguen fielmente los temas tratados por la poesía nacida a fines del siglo XV bajo la influencia del Vita Christi del Cartujano y con claras coincidencias con las recogidas en el Cancionero espiritual de 1549. Añadamos la transcripción íntegra de la paráfrasis del Miserere (obra maestra de la literatura devota, cuyo éxito era más vivo que nunca en la década de los cincuenta) y tendremos la impresión que el manuscrito de San Pascual es una síntesis ideal ecléctica de toda la tradición de la espiritualidad del siglo XVI20.
Las notas y los escritos recogidos en los 325 folios del Libro de Devoción no son obra de un iletrado. En ellos hay una erudición secular y presupuestos intelectuales. Que San Pascual Bailón leía continuamente y era capaz de recordar lo leído diez años antes, es un hecho que repiten hasta la saciedad sus compañeros de vida conventual y que ha sido discretamente disimulado e incluso conscientemente olvidado con demasiada frecuencia.
Este desconocimiento interesado de la actividad intelectual del Santo, en principio, resulta chocante. Cabe suponer que San Pascual es un ejemplo innegable de la gran labor intelectual desarrollada en los conventos de la reforma descalza y de la que son testimonios indiscutibles los fondos bibliográficos de sus bibliotecas.
Si tenemos en cuenta los autores y títulos que aparecen citados en el Libro de Devoción podemos datar el manuscrito entre 1586 y 1591. En muchos casos se trata de ediciones recién impresas que hay que suponer propiedad de la biblioteca del convento del Roser de Vila-real.
Censura inquisitorial y Contrarreforma
El 19 de mayo de 1592, dos días después de la muerte del "benaurat frare Joan Pasqual Baylon" se recogían de su celda del convento del Roser de Vila-real hojas manuscritas de "letra del santo" y se entregaban a Fray Ximénez y a Fray Juan de los Angeles.
Ximénez transcribió algunos textos de lo que denominó Libro de Devoción en su Chronica del Bendito Fray Pascual Baylon, publicada en Valencia en 1601, y mandó guardar el librito en el archivo del convento de Jumilla. En 1649, cuando se trasladó el devocionario al archivo del convento de San Juan de la Ribera se prohibió que ningún fraile lo tocara o consultara. La primera impresión que produce esta prohibición es la de querer resguardar el libro del que desde 1618 era Beato. Con todo resulta sorprendente que hasta finales del siglo XVIII no se transcribiera el original y que éste no se haya publicado nunca.
En 1911, cuando se decide su publicación, el Padre Sala lo edita juntando los escritos por materias y haciendo una curiosa selección de textos a partir de publicar sólo lo original del Santo excluyendo las notas tomadas de sus lecturas21.
La ardua labor del Padre Sala, realizada con evidente competencia y fruición, es una encomiable labor de censura y una total falta de respeto para con el original, de lo que resultó otro libro distinto al "cartapacio para mi recreación espiritual, el que saqué de muchos libros Santos fielmente", según testimonio de propia mano de San Pascual.
No es casualidad ni exceso de rigor científico sino una perfecta labor de maquillaje la que el Padre Sala hizo con el manuscrito de San Pascual. Interesaba hacer perdurar la visión que Ximénez nos dejó del santo y que caló tan hondo en la iconografía popular y en las biografías de su época. Era necesario que todos conocieran al pastor, "el hombre simple y sencillo que no sabía sino leer y escribir". Era conveniente que se olvidara que San Pascual sabía "hablar de teología cuestiones muy sutiles" y era capaz de "ponerse en medio de herejes a defender la potestad del Romano Pontífice y la verdadera existencia y presencia de Cristo en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía" porque era capaz de leer "cualquier libro de teología y entenderlo, como lo hacía cuando las ocupaciones de su oficio le daban lugar"22.
El Padre Sala, en el prólogo reconoce que excluye de sus Opúsculos, entre otros, la paráfrasis de Calderari sobre el Miserere. La versión castellana del Calderari, citada por San Pascual, se publicó en 158923. El 16 de octubre de 1600 la Inquisición prohibía la obra. Uno de los censores del libro fue el jesuita Esteban de Hojeda, quien señaló diversos pasajes de la obra "que van en el papel en esta censura. Y otras que no quise poner en él, por no ser tan malas como esas. Parésceme que este libro no puede traer utilidad alguna a la república cristiana, sino mucho daño"24.
Si comparamos autores y títulos citados por San Pascual en su Libro de Devoción con los censurados o prohibidos en los Indices de libros prohibidos o censurados por la Inquisición encontramos una masque posible explicación del desinterés mostrado por editar el manuscrito en su versión original. Autores de Patrística como Cayetano o Tertuliano o obras como la Guía de fray Luís de Granada, el Ramillete de flores espirituales de fray Pedro Padilla (prohibida en 1583), la Vida de Cristo y sus santos de fray Pedro de la Vega (la obra llevaba circulando más de cincuenta años en el momento de su prohibición) o el Abecedario espiritual de Francisco de Osuna (censurada en 1589) están todas incluidas en los Indices inquisitoriales25.
La razón que normalmente se alega para prohibir o censurar estos tratados de devoción es la excesiva proliferación en ellos de determinados aspectos de la Sagrada Escritura en lengua vulgar, hecho que se repite hasta la saciedad en las Coronas o Sermones recogidos en el Libro de Devoción.
Estas Coronas y Sermones popularizan pasajes de la Escritura con un lenguaje vivo e imágenes literarias llamativas perfectamente inteligibles para el público iletrado a quien iban dirigidos.
De ser cierto lo que cuenta Ximénez en su Crónica, hay que pensar que San Pascual era consciente de lo heterodoxo de sus notas y lecturas. Solo así se explica que estando el Santo muy enfermo rogase a su prelado encarecidamente que hiciese quemar sus papeles después de su muerte.
En 1611, en pleno proceso de Beatificación de Pascual Bailon, a la muerte de Ribera, el clima de relativa tolerancia se quebró. El nuevo arzobispo Aliaga, y los dominicos iniciaron una ofensiva decididamente contrarreformista para lograr el control espiritual y religioso. Así puede apreciarse en el intento frustrado de beatificación del clérigo Francisco Jerónimo Simón y en la persecución de que fue objeto la persona y la obra del místico franciscano Antonio Sobrino26.
Sobrino fue el místico valenciano que mejor representó dentro del iluminismo la vía de recogimiento en Valencia. Su obra Vida Espiritual y Perfección Christiana (Valencia, 1612), permite incluirlo entre los grandes tratadistas místicos hispanos. Sin embargo, su compromiso personal con la beatificación de Simón y la pugna ideológica que por esta causa se libró contra los dominicos valencianos le obligaron, primero, a exiliarse de Valencia y, después, a soportar diferentes ataques y censuras contra su libro y contemplar su prohibición inquisitorial definitiva con el argumento de no estar permitidas las controversias con herejes en lengua vulgar27.
Vicent Gíl Vicent
Arxiu Municipal de Vila-real, 5 de maig, 2000
NOTAS
LOPEZ PIÑERO, J. M.: "La Universidad de Valencia centro del movimiento vesaliano español". Homenaje al Dr. D. Juan Reglá Campistol. Valencia, 1975, 1, pp. 303-319; "La disección anatómica y la reforma vesaliana en la España del siglo XVI, Medicina moderna y sociedad española (siglos XVI-XIX). Valencia, 1976, pp, 61-148; "The Vesaliant Movement in sixteenth-Century Spain", Journal of the History of Biology, 12 (1979), pp. 45-8 1; GARCIA BALLESTER. L. : La medícina a la Valéncia medíeval Valencia: IVEI, 1989, pp. 57-63
2 ARROYAS SERRANO, M.: El Consell de Castellón en el siglo XVII. Castelló, Diputació de Castelló, 1989, pp. 52-64.
3 Los títulos superiores se distribuyen en 17 bachilleres y 7 doctores en medicina y 20 bachilleres y 5 doctores en Teología. FELIPO ORTS, A.: "La població universitaria de Valéncia durant el segle XVI (1526-1580)". Afers, fulls de recerca i pensament. 4 (1986), p. 347-356; PESET, M. et al.: Universidades valencianas. Valencia, Generalitat Valenciana, 1987.
4 GIL VICENT, V.: "EL libro en la sociedad rural valenciana del siglo XVI: Castelló de la Plana (1526-1598)", Jerónimo Zurita, su época y su escuela. Zaragoza: Fundación Fernando el Católico, 1986), pp. 309-320. Sobre las aulas de gramática de Castellón de la Plana REVEST CORZO, L.: La enseñanza en Castellón de 1347 a 1400. Castellón: SCC, 1930; MICHAVILA.J.: Las Aulas de Gramática. Castellón, Castellón: SCC, 1928.
5 En la visita del año 1634 se indica que el cabildo de Segorbe contaba con diez canonjías, con la función de impartir las lecciones de teología moral y otras "doctorales" y se habla de un maestro de gramática. CARCEL ORTI. M. M.: Relaciones sobre el estado de las diócesis valencianas. Valencia: Generalitat Valenciana, 1989. El caso de Benassal en BARREDA 1 EDO, P. E.: L'Aula de gramática llatina de Benassal. Aproximacíó histórica. Castelló: Diputació de Castelló, 1987, pp. 37-39.
6
Las característícas de la cultura en los cabildos ha sido puesta de martifiesto por TRENCHS ODENA, J.: "La cultura juridico-piadosa del Cabildo conquense (1450-1475)", Livre et lecture en Espagne et en France sous l'Ancien Régime. Colloque de la Casa Velazquez, Paris: Editions ADPF, 1981, pp. 35-47. El caso del convento del Roser en GIL VICENT, V. : "El secreto de la Biblioteca del Convento del Roser (1580-1592)", Cadafal (1992), s.p7
ARROYAS SERRANO, M. y GIL VICENT, V.: "Revuelta y expulsión: Los procesos inquisitoriales de los dirigentes moriscos de la Sierra de Espadán en l568", Actes del Congrés Internacional. 380 Aniversan de l'expulsió dels Moriscos, Barcelona, Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya, pp. 388-393; Revuelta y represión en los moriscos castellonenses. El proceso inquisitorial de Pedro Amán, morisco de Onda. Onda: Ajuntament de Onda, 1995, pp. 27-33.8 La primera estampa corresponde al volumen que contenía la Ética, la Política y la Economía de Aristóteles, editado por la sociedad Botel-Von Haltz y Lanck en 1474. Según Witten. otros cuatro libros, además de éste, tendrían posiblemente prioridad eronológica sobre Les obres e trobes de acuerdo con el mayor arcaísmo tipográfico de sus carácteres. Véase GARCIA CARCEL, R.: Historia de Cataluña. Siglos XVI-XVII. Barcelona, 1985, p. 422.
9
GARCIA MARTINEZ, S.: "Sobre la introducción del helenismo en la Universidad de Valencia durante la primera mitad del Quiniento", Actes du 1er Cólloque sur le Pays Valencien a l'époque moderne. Pau, 1980, 363-397.10 BERGER, Ph.: "Contribution a l'étude du declin du valencien comme langue littéraire au seizieme siécie", Melanges de la Casa de Velazquez, XII (1976), p. 180. Los Mey imprimieron el 47,1% del total de obras de humanísticas que salieron a luz en las prensas valencianas entre 1474 y 1599. GARCIA ESTEVE, M. V.: "Aspectos bibliometricos de la literatura impresa valenciana sobre ciencias humanas (1474-1599)", Anales del Centro de Alzira de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, I (1980), p. 190
11
GIL VICENT, V. y SALAVERT FABIANI, V.L.: "Lectores y libros de medicina en la sociedad rural valenciana de los siglos XVI y XVII", Estudis Castellonencs, 2 (1984-1985), pp. 163-189.12 Entre estas dos fechas el erasmismo se dejó sentir en toda su plenitud en la actividad académica y en las obras impresas de Juan Luis Vives, Pedro Juan Oliver, Juan Gélida, Juan Martín Población, Pedro Antonio Beuter, Miguel Jerónimo Ledesma, Bernardo Pérez de Chinchón, Juan Molina, Francisco Escobar, Gaspar Centelles, Fadrique Furió Ceriol, Jerónimo Conques, Juan Martín Cordero y Pedro Antonio Nuñez. GARCIA MARTINEZ, S.: "El Patriarca Ribera y la extirpación del erasmismo valenciano", Estudis, 4 (1975), pp. 69-114.
13 Don Juan de Borja y Enríquez tuvo como preceptor a Juan Andrés Strany, quien había estudiado en Alcalá con Nebrija. Strany, amigo y corresponsal de Vives, puso en contacto al duque de Gandía con el polígrafo valenciano, quien le dedicó en 1528 el tratado De offict mariti. El asturíano Alfonso de Pronza desarrolla lo más notable de su variopinta actividad intelectual protegido por el Duque de Gandia. GARCIA MARTINEZ, S.: "La cultura humanística en la Corona de Aragón en tiempos de Hernán Cortes", Actas del Congreso Hernán Cortés y su Tiempo. Merida, Editora Regional de Extremadura, 1987, pp. 718-719.
14
GIL VICENT, V. y SALAVERT FABIANA, V. L.: "El mundo cultural: Del Humanismo a la Contrarreforma", San Pascual Bailón y su época, 1540-1592. Castelló: Fundació Caixa Castelló, 1993, pp. 32-40.15
GIL VICENT, V.: "El humanista de Vila-real Frances Joan Mas: Ultimo editor valenciano de Erasmo en el siglo XVI", Miscelánea Homenaje a José María Doñate. Castelló: Publicacions Universitat Jaume I; Vila-real: Publicacions Ajuntament, 1993, pp. 315-331.16
GARCÍA MARTÍNEZ, S.: "Las ediciones y los traductores valencianos de Erasmo (1528-1535)", Erasme i l'erasmisme. Una col.laboració interdepartamental. Tarragona, 1986, pp. 171-193.17
In Adríani Cardinalis lam celebre opus, cui Latino sermone, de que Latine loquendi modis nomen vulgo inditur, recens ac: nunc prímum natu Epítome. Valentiae, Excudebat Antonius Sanahuia e redione portae Apostolorunt Templi Maximi, 1554. BIBLIOTECA NACIONAL MADRID: R/29523.18 Sobre la censura inquisitorial véase GARCIA GONZALEZ, J.: "La censura de libros en Valencia durante los siglos XVI y XVII. III Congreso Español de Historía de la Medicina, Madrid, 1972, vol. 11, pp. 141-153; PINTO CRESPO, V.: Censura inquisitorial en la segunda mitad del siglo XVI, Madrid: Taurus Ediciones, 1983.
19 Un innovador estudio con amplia referencia bibliográfica en PONS FUSTER. F.: Místicos, Beatas y Alumbrados. Ribera y la espititualidad valenciana del s. XVII. Valencia: IVEI, 1991, pp.13-31.
20 Todas las obras reseñadas a partir de este momento aparecen citadas el Libro de Devoción de San Pascual Bailon.
21
SALA, J.: Opúsculos de San Pascual BayIon, Toledo, 1911. Reedición y actualización de Pascual Chabrera Calpe, Vila-real, 2000.22 Los encomillados responden a testirnonios citados por RAMBLA, P.: San Pascual Baylon, Barcelona: ed. Provincia Franciscana de Cataluña, 1979, pp. 110, 111, 115, 116 y 117
23 Conceptos scripturales sobre el Miserere Mei / del reuerendo Cesar Calderari de Vicenza Canonigo Reglar Lateranense ... ; traduzidos de lengua toscana en castellana por fray Diego Sanchez de la Camara de la Orden de Nuestra Señora del Carmen ... En Madrid : en casa de la biuda de Querinos Gerardo, 1589. BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE ZARAGOZA: H-4-135; H-5-44; Z-BU: Ejemp. censurado.
24 ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, Inquisición, lib. 1233, fol. 25; leg. 4436, exp. 59: leg. 444, exps. 30 y 38.
25 Index et catalogvs Librorum prohibitorum / mandato Illustriss. ac Reuerediss. D.D. Gasparis a Qviroga, Cardinalis Archiepiscopi Toletani, ac in regnis Hispaniarum Generalis Inquisitoris, denuo editus... Madriti : Apud Alfhonsum Gomezium, 1583; Index Librorum prohibitorum / Cum Regulis Confectis Per Patres a Tridentina Synodo Selectos, auctore Pii IIII, primum editus. Postea a Systo V. Auctus, et Nvnc Demvm S.D.N. Clementis Papae VIII iussu recognitus & publicatus... Taurini : Jo. Dominicum Tarinum, 1597; Novus index librorum prohibitorum et expurgatorum / editus... D. Antonii Zapata... Hispali : ex typographia Francisci de Lyra, 1631.
26
TABULARIUM PRO DOCTRINA FIDEI VATICANO, Santo Officio, Stanza Storica, C 1.27 PONS, pp. 97-142.